Tuesday, August 22, 2017

En cada parte de ti

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En cada parte de ti



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Entramos a la existencia de la escena,
a los ángulos contiguos del instante,
a un regreso con vocación de mañana dispuesto
a derramar la ceremonia de la tibieza
en la cadena continúa del ahora
que va reduciendo a la noche como a un lunar...
El de siempre, situado al sur de la altura
como abreviatura de sombra rendida
ante la próxima escala fulgurante
que acontece lenta, lentamente.



Apenas cálida cuando asoma adormecida
reclamando segundo a segundo el espacio
por donde se propaga y desliza,
se interna y se mezcla tan liviana
a la desnuda tez del beso
que repleto de mí es calladamente tuyo.



Tibia mientras invade los rincones
que en libertad encadena como si entendiera
la enredadera de la piel y el tacto
cuando aprisionan los surcos de la vida
que se encienden a oscuras.



E intensa cuando nos da a probar del sol
cual si fuera una traslación global transformada
en el momento que nos circunda
con las mil maneras de sus luces

aún sin haber amanecido.






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Nancy Santiago Toro

Derechos Reservados©

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Monday, August 21, 2017

Cuando un incendio oscurece

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Cuando un incendio oscurece



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De esos incendios en el pecho
que convierten el amor en fugaz ceniza
y justo en el instante del fuego consumado,
sobrevive la frialdad de ese calor a la deriva
y una ilusión calcinada dispuesta
a ser la más simple metáfora del polvo.



En esa mezcla de final entrelazado
es que me adhiero a tu postura más abstracta
para entender que el aire de un adiós
suele ser más vivo que el cuerpo,
cuando el corazón se torna un nido de niebla
para todos los grises que se arriman.


Si lo visualizas en proyección contraria,
verás que los párpados se arrastran
por la humosa dimensión del olvido
y a contracorriente algún recuerdo agrietado
es la partícula de aquellos paisajes
que las sombras ya oscurecen.
Percibirás... que el olfato, esclavo del viento,
es un peligro insoportable que convulsa  
sobre la secura de las huellas;
ahora con esencia a incinerado camino
hacia la siguiente distancia.
Sentirás que la mirada nace para morir
con un doble golpe de escarcha,
apagando por entero la temperatura
de aquel beso definitivo
que rozó mi alborada en tu invierno.


Solo el tacto tiene otra forma de contacto
para el ritual indiferente de las manos
que nunca iniciaron el rescate urgente
del ascua que temblaba de frío en los dedos,
por eso, si logras entrar a la última caricia
crepuscular que te di, puedas ceñir contra ti
la doble intensidad que llevaba
de este extremo al tuyo. Y tal vez allí,
en acoplamiento sensorial con ese hervor lejano,
ya no sientas tan oscura la noche.









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Nancy Santiago Toro

Derechos Reservados©


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