Monday, February 29, 2016

Existencia

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Existencia

        

No extingue la existencia del pero,
pero que ayer se acabó,
pero que mañana no existe,
pero tú, pero yo...
Habitando el presente
con la mezcla del polvo
que convida a las formas
humanas en su cada vitrina.
Luego el residuo poblando
las manos y son tantas
clamando el roce del H2O
en direcciones elípticas.
Pues ellas se llenan con poco
si lo mucho es un sueño, es terruño
y una casa que a menudo convida.
Mucho más hay en la gota de un ojo,
que baja en tristeza con todo lo espeso
de sus noches y días
y aun contonea como una luciérnaga
con el blues que no cesa su nota efusiva,
entre las razas con idéntica marcha
hacia el tren que recoge la trama
de barro que el tiempo recicla.
Tráfico de memorias sin lengua,
que dirigen sus pies por los mismos caminos andados,
esos que siguen atando la tierra a la vida.
Y es que pisa quien maquilla sus trapos
y se los pone al prójimo de otra manera,
con la estética de la usual agonía.
Pisa el vecino como repetido viajero
que pasa haciendo derecha
en quehacer espaldista,
andariego en sus cosas oscuras,
mientras critica en cualquiera sus mil y otra milla
y es que yo solo pienso en voz alta
como una más del rebaño
donde me llega tanto olor a santo,
revuelto con el hedor a sardina.
“Cuello y corbata tiene el que roba los clavos,
pero también el que dirige la misa”
y muchos son los que clavan sentidos
porque la ilusión ajena es su codicia.
Tiran sus piedras... por carecer de pecados,
¡qué cosa!, la afín hipocresía torcida
de las caricaturas de carne en escena,
con devoción de artesanos en otros,
más usando los dedos de su propia desdicha.
Pero arriba, que el pan es de todos
y el paisaje requiere mañanas,
para vivir los fragmentos de la anatomía,
porque todos por igual
tenemos que hacer este horario
de olfato, visión, oídos, sabor y tacto;
ingredientes del todo pequeño
que somos...,¡¡¡ay!!!,  
pero hay quien siempre lo olvida.




 
Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©


Solo tú y yo

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Solo tú y yo

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Hubo una casualidad de pestañeos
que atravesaron espejos y al cruzarse
abrieron el núcleo de la fase emocional
en largueza de mirada,
con docilidad de instintos.
Desde esa fusión de ondas fértiles
en caída de alba sobre la tierra
ondulamos con el tránsito de la raíz gestada,
mostramos el facto que obra
la simiente en el camino.
Y atravesamos el camaleónico espacio
donde encaramos la brisa de las rutas,
el carácter proteico de la vida
y el cataclismo de días y noches,
con su paradoja por el mundo
al ofrecer este dualismo.


Para ser yo en tu balanceo de agua
con labor que presupone regadío
y tú, agro, paradero de mis ansias,
hierba en balada de aire
gravitando su porte en mis sentidos.
Efecto que acciona el ciclo de las formas
desde el brote del principio forestal
que vive el curso en progresivo,
en cada perímetro de la existencia
y conjuntamente hacia el mismo sitio…


Éste, el escenario terrenal que entrega
el residual presente con dosis de futuro
y las muchas veces del diario mixto
en simpleza de mujer y hombre...
Tú y yo en natural cultivo
con esta cosecha de pulpas
expuestas y tallos atados
a etapas de sombras y luces
que no huyen, pero nutren vacíos.
Sin límites... desde que sembraste
la vastedad de tus ojos en mis pupilas.




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Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©


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Thursday, February 11, 2016

Olvidanza (Soneto)




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Olvidanza







Si dentro de una sombra del olvido,
mi recuerdo anochece en tu villaje
y acaba como espuma en el celaje
la nube de mi ser desvanecido.


Dime amor, ¿cómo tú has conseguido
obviar las tantas rondas del paisaje,
al pasar con los dos en reciclaje
de ayer por redondel prevalecido?


Di, ¿cómo haces trincheras en las sienes
para impedir el quid de la añoranza,
que deja tu mirar en los desdenes


y cómo tu nostalgia feble avanza
por el arco del mundo sin andenes?
Si pájaro que vuelve es la olvidanza.












Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©