Wednesday, May 13, 2015

Añoranza





Añoranza





Si tus ojos se abruman en la gris melancolía
o si tus manos tantean mi silueta en la distancia;
si la voz de tu alma en tus labios se orilla
y no puede expresarse por alguna razón amarga.
Si tu corazón advierte a la soledad de tus días
haciendo cenizas a la llama del amor en tu alma
y acumulas en tu memoria nuestra esencia viva,
empapada de tristeza e implorando calma.
Si la esperanza que esperas no llega de prisa
y cuelgan los días sin paisaje en tu ventana,
solo sigue el aroma de mi lejana caricia
que ella te espera con la misma añoranza.











Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©


 

Sentimiento




 Sentimiento




Desde este balcón vuela un sentimiento
hacia el tuyo tan igual en lo distinto,
se desprende con el afán de una nostalgia,
se va con el alma que se fuga en los sentidos,
avanza con la urgencia en una alianza
por los paisajes ficticios del camino,
donde en mil maneras te halla la mirada,
por las rutas elegidas del latido.
Esas travesías simples que soñamos
en otras calles, entre otra gente,
que por estar en lo cercano ausentes,
en lo distante bien saben de regresos.
Suelen volver como la flor al campo,
otra vez como el rocío al pétalo,
nuevamente como el atuendo del otoño
que calza primaveras en inviernos.
Idas y venidas posibles en un solo viaje,
cuando hay un gesto de presencia
desde el escenario que permanece lejos,
sin mostrar las fronteras azules sobre el aire,
sin las márgenes inalcanzables del trayecto,
sin lo imposible de esa agónica esperanza,
que se va..., pero otra vez vuelve,
siempre vuelve cuando se está yendo.











Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados© 








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El alma

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El alma

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El alma, cuántas veces se rompe
en aflicciones, en retozos de nostalgias,
se desmorona, el dolor la parte
a golpes de sufrimiento, de palabras
en combate o entrelazadas en un nudo
de silencio que en continuidad la abraza.
Y se vacía y es humo ciertamente
si hace del amor fuego y bocanada
al huir como un misterio de repente,
al repetir el abandono, otra partida rutinaria,
mientras deja la vida al frente
en lo profundo de un hoy que intenta
un hasta siempre con las cosas del ayer;
vivos autores del principio en marcha.
El alma se quiebra como cristal ficticio
o como pedazos blancos de un invierno,
incapaces de adquirir colores
si lo que la hace inmortal le falta.
Parece detenerse o el alma va y viene
cuando el cuerpo siembra sus heridas
en las entrañas y florecen sobre el gris
con su rojo intenso, redobladas,
bajo las prendas hiriendo el pecho
con espinas que exigen lágrimas.
Indefectible el tacto dolorido
que arrastra su habitual fragancia,
con la conocida iniciativa que tropieza
en el final que alcanza el perfil
sombreado de la misma muerte,
cuando parece que marchita el alma.



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Nancy Santiago Toro
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