Tuesday, May 12, 2015

En las alas de un poema








En las alas de un poema



Tengo las alas de un poema
sin programa, casi quietas
y sin cancelar el siguiente vuelo
por otra lira con llegada simple,
hasta el trayecto sensorial del cuerpo
que busca el encanto de las cosas,
que se arraciman intangibles
al umbral del pensamiento
y con el mismo ciclo de la tierra,
cuando alumbran, apagan, giran, siguen
el curso de la ordenada naturaleza
con su pulso glauco de jardines.


Tengo la mirada vacía, quizá hinchada
de azules frenando en espesuras verdes,
exprimiendo un mar en pequeñas gotas,
mientras brota todo lo que el sentir ofrece
al recrear el regreso de la flora y fauna
en el paisaje de algún capítulo,
que sin huída quedó entre las sienes.
Con el color de la flor marchita,
con mucho más de la aurora breve,
pero más de la encaramada golondrina
que ya en el aire no supo detenerse,
llevándose esa parte de adentro
que en cautiverio vuela urgente.
Para enunciar la herencia del dolor
que avanza o la alegría perdida
que se va y no vuelve
o un corazón con su ofrenda en rojo,
porque sé que entero me acontece,
mientras su estructura en el mañana
es un medio hacer que la visión persiste,
la que a veces cuelga en la voluntaria
estampa alicaída de algún relieve,
y con la repetida decoración de arena
que a la vista acude por costumbre.
Con el instante del temple,
el silencio en blanco
y con la emoción del gesto que vierte
el amor que rueda por mis manos
con lo profundo, aunque sea hoja seca
al caer en la llaneza del verso dulce,
si robo el aliento de una primavera
o el rumor inquieto de los bosques,
o la esencia de una mañana fresca
que se impregna de yerba en una cumbre,
si es que no arrastra la oscuridad espesa
y captura la marcha de la sombría nube,
con los ojos, con su estela negra
y derramo la tormenta de su entonces.


Tengo los sentimientos gestando ideas:
lloran, danzan, mueren, viven.
Impulsan un contenido de vivencias
en la creativa corriente de la sangre
y van susurrando la vasta jungla
dentro del páramo del nombre,
lo demás, es solo aventura del latido,
por este hoy diminuto entre ayeres,
expresando algo del mundo íntimo
que las venas mantiene a flote,
tal vez para que en otro día,
en otra altura y en otro ser
descienda levemente en los sentidos,
y aunque la percepción del tacto
con mi vida nunca sea suficiente
en el desnudo de la lectura abierta
que de mí arranca lo que escribo.















Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©


Es hoy y a mi manera





Es hoy y a mi manera







El camino es sin avisos de mañanas
y tengo un hoy que principia
y me espera,
es euforia de luz en la mirada,
beso de cielo que despierta,
alborotado en su pretendida calma
al ascender de frente
su imperativa oferta,
para vivirlo, soñarlo de mil formas,
rodar mis sentidos en su naturaleza
y crear con ella lo que aún no he visto
por la dirección que propone
la corriente en fuga de mis venas,
que aspira una pisada en el crepúsculo,
una noche blanca de estrellas negras,
algún páramo que madure como jungla,
tal vez una nube en diálogo con la tierra
o lo improbable del callado ruido
si hallo sus palabras de silencio
y entre mis atentos dedos
sin más soledad se expresan.
Con sentimiento de verdoso rastro,
emociones en escarcha o primavera
o el asalto del otoñal olvido,
desertando del tiempo su contacto,
para el roce de memorias
que sin límites se entregan,
desde los escenarios propios,
que a voluntad reviven sus pedazos
en la travesía que continúa su retiro,
por este hoy que vivo a mi manera.










Nancy Santiago Toro
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De piel a piel








De piel a piel












Con la idea luminosa
de la mañana te aproximas,
ofreces la lectura propicia
de tus expresivos rasgos,
leo las variables aventuras
de tu lengua con afán escrita,
la carnadura de la huella,
la revelación del tacto
y atenta al elocuente
mensaje de las caricias
se acalla el enredado ruido
para escuchar tus brazos.
Lenguaje aprendido
de la piel que abriga
el internamiento, el fluir extenso
en la brevedad desnuda,
donde ruedan los diseños
con el calor que inicia
el clima de tus manos.
Y con la cadencia de los besos
que repiten la pericia
de unos extrovertidos labios.
Garla que enfatiza la mirada,
cuando enlaza los conceptos
que interpretamos ambos.









 



Nancy Santiago Toro
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Diseño Tabla


Fragmentos








Fragmentos






Es la herencia anticipada,
tan idéntica aquí y allá,
con sus haberes en el corazón
dando a plazos regalía de fragmentos;
las acumuladas huellas en las venas
sangrando lo que somos,
un lado de temblores sin fin
para la serenidad del cuerpo,
otro de calor para la piel
como vestido de caricias
y una suma de útiles sonrisas
para la boca como atuendo;
una resta si se trata de tristeza
y un inmanente pozo de lágrimas,
tras los cristales que el dolor empaña,
dejando la espesura húmeda
con las formas de esos caminos
que suelen colgar del pecho.
Un cofre de memorias
para los triunfos y fracasos
y entre sombras o entre luces
una hilera de recuerdos,
si agonizan como decaídas llamas
o si arrastran con vocación de fuego.
La mirada en vuelo que asciende al alba
para cada día soltar los sueños
y al fondo un tesoro oculto
de palabras ancestrales,
en un banco de emociones
para dar valor al sentimiento,
que ama con ganas de grandeza
y reparte la ganancia en dividendos
o el que sufre el costo del olvido
y multiplica ayeres en mañanas
para la esperanza de unos huesos.
Y varias monotonías gastadas
para la soledad del alma,
otras posesiones, mitad sonidos,
mitad silencios
y muchas razones con ideas simples,
para argumentar la validez
de lo sistemático y complejo,
pues lo demás es una gran dote
como añadidura que nos da la vida;
es una cosecha de virtudes,
otra de defectos
y el abasto de esas buenas
y malas costumbres,
a las cuales, todos sin morir,
somos herederos...







Nancy Santiago Toro
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