Monday, May 11, 2015

Caminando





Caminando





Pudiera evadir el asomo de las sombras
al caminar toda mi calle hacia tu senda,
las excusas en los llanos que procuro,
el panorama de otro mundo si lo hubiera
y las curvas visibles en la mente
que contradicen los pasos de mis piernas.
Eludir espacios hundidos en distancias
que se alargan a los tuyos en ausencia,
apartar las partidas con demoras,
esquivar rutas bloqueadas y a medias,
los recorridos que se alejan de tus horas,
lo que sobra, separa y no te acerca.
Cuánto de esto que no pisas obviaría
por avanzar la propuesta de tu urgencia,
por encontrar la plenitud de tu sonrisa,
colgando como adorno en la otra acera,
para ver la mirada en el fondo de tus ojos
hacia la definitiva mía en línea recta
como la última flecha del trayecto
que dirige al abrazo, al beso que vibra,
en la piel, en las manos, en las venas.
Sin más atajos en caída que te pierden
en orillas sin la acción de la llegada,
sin la simplicidad de la presencia,
sin los límites de la entrega que funden
al día con su noche en una vida entera.













Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©


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Algún día







Algún día


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Algún día me olvidarás del todo,
no recordarás ni las huellas de las voces,
ocultas en los días del abandono,
serán en la indiferencia de los relojes,
en la fuga de un acabado calendario
que propone ayeres en los rincones.
Y acontecerá, que tus pies de mí descalzos
crearán otra realidad de múltiples caminos,
otra nueva obra de vivencias necesarias,
las que faltan en tu corazón y cuerpo,
porque tras las que se pierden
llegan aquellas que aún no has visto.
Y renacerán tibias primaveras en tu pecho,
esparcerás sus tantas semillas por la tierra,
cosecharás planicies, lomas, cumbres
y con tantas mañanas en los ojos,
el suelo de tu olvido ya no será
ni a izquierda ni a derecha,
mientras en algún otro lugar del mundo
será otra vez enero sobre el aire,
con el frío húmedo en su defensa,
soltará copos de tristeza en el entorno
y con su ruta de melancolía inquieta
hará temblar de escalofrío toda una vida,
te lo aseguro, cuando las memorias
atrapen el calor de mi dorada chimenea
y encendidas por el interior de una mirada,
rueden dentro de unas lágrimas nacidas
cada una… con tu fulgor de estrella.


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Nancy Santiago Toro
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La vida, tú y yo

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La vida, tú y yo




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Tanto se anida
en la interioridad de ambos,
toda vez que la quietud
se abandona en remolino interno,
mi sangre; río extendido
por los cauces de tu mundo,
el sentir con la ardentía del verano
en la cadencia del dual momento,
idéntica cuando se inclina y pasa,
con tan solo juntar los dedos.
Tu corazón con mis latidos
en comunión constante,
la conmoción del pecho
asomando palomas en revuelo,
los ojos atados como argollas
al rodear tus brazos firmes
como rompeolas de mi cuerpo.
Tanto afuera del nexo
frontal con tu mirada,
en el límite del día que no detiene
el columpio de salidas o llegadas
con otros instantes llenos.
La costumbre del paso,
las cosas del vivir, las horas,
un algo con exuberancia
y las paridas huellas
que el mañana adopta
con sutil misterio.
Tanto en el exterior de ambos
cubriendo este equipaje
cada vez que arropa el día
con su enjambre de sucesos,
llenando el hueco
de un presente
y quedando para lo que sucede
adentro como un sinfín
de trenzadas ocasiones
que por haber nacido,
ya nos pertenecen.



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Nancy Santiago Toro

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Compañía








Compañía







Si soy mañana, es la aurora con su brillo
quitando la rebeldía del frío por mis brazos
y en tropel de horas, somos contenido
desatado desde mi sangre hasta sus manos.
Si soy la noche con urgencia se hace sombra
y nadie nos ve llenando los vacíos,
tras su andanza me impulsa valerosa
cuando es un hilo la forma del camino.
Si soy de agua es de prisa una hondonada
y bebe todo lo que soy y lo que es mío,
y siento su caricia muda como palabra al alma
al crecer en mí la paz de su quehacer munífico.
Si soy el aire se expande como campo abierto,
para que yo no olvide cada pedazo de su tierra
o es el imprescindible aroma de mi escenario
para anudar con prisa su presencia a mi respiro.
Si soy reloj súbitamente es tiempo, es calendario
marcando los días del presente cuando llegan,
y consiente mi vida desde afuera y más adentro
como floricultor de mi jardín, a su lado ni hojas secas.
En la mañana del rocío insiste con su caluroso gesto
y al morir la última hora, conmigo pasa a ser inicio.













Nancy Santiago Toro
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