Wednesday, May 6, 2015

Como sol y tierra




Como sol y tierra




Si dejo de mirar un instante de tu rostro,
cada centímetro jovial de tu sonrisa
o la cercanía de tus ojos en desvelo
con una lágrima de amor pérdida.
Y no sostengo el temor de tus manos
al presentir en mis dedos lejanía
ni recurro al ruego de tu cuerpo,  
cuando mi piel soñolienta inmoviliza
tu presencia con las tareas del tacto
y su carnoso movimiento de caricias.
Si no percibiera tu silencio en el vacío
con la prisa de un diálogo inmediato,
arrastrando ecos de eufóricas vivencias,
hablando de los dos al pasar de largo
o no infiero el dolor de tu allegado aliento
con mi nombre en el deseo de tus labios.
Si de repente, hago suceder tus miedos,
el opaco amanecer en tu mirada
y tu risa se hace llanto desde lejos,
porque el sueño de la medianoche
culmina sin alcanzar el alba
y no acelero la quietud de la espera
por el puente del ayer hasta el mañana
fehaciente, en la meta de una esperanza.
No pienses con evocadora melancolía
que me alejo del común comienzo
o del avance pretendido de las horas,
pues yo te elijo cuando nacen
o deshacen, en el viejo o el nuevo
itinerario del sendero, en la realidad
que nos pertenece, en la quimera
que aún visionarios nos expresa
y en la alcoba del lejano pensamiento,
donde lo vivido se filtra como aurora.
Más aún si las ganas de la lluvia rueda,
resiste como la calle al quedar desierta
si las pequeñas gotas fluyen como río,
pues al final somos como sol y tierra
que después de pasada la tormenta
con intensa complicidad se obstinan.












Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©






Por amarme así





Por amarme así





Por el todavía de tus ojos
que en progresión me vive,
por la avenencia de tu carnal
hoguera en mi marcha,
por las ansias de tu mirar
que a mi cuerpo exige
y quema tus sienes cuando se alargan.
Por el interés que peldaño a peldaño
besa mis esquinas,
cada vez que tu día gris
en el mío amanece
y prosigue por las noches hacia otras auroras.
Por amarme así,
porque así me quieres.
Por la cotidiana corriente
que soy en tus venas
al anclarte en mi vida como solo sabes,
por ser elemento esencial
en mis primaveras
y expresar tus sentidos con mis albores.
Por absorber mi perfume que a tu ser orienta
y porque decoras tu pecho con mi nombre,
por enfocarte en mí al acelerar el paso
y extender mi esencia a tus raíces ulteriores
como si yo fuera el agua que bebe sin cesar tu tierra
para hidratar el secano de tus rincones.
Por amarme así,
sangre de continuo y sin orillas
y porque ya tu vida en la mía consiste,
me ciño al espesor del más
que ofrece tu naturaleza
para recorrerla con el amor
que por los dos se mueve.












Nancy Santiago Toro
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Quizás






Quizás



Quizás fue una cita planeada por el tiempo
o un momento inopinado desprendido del destino
o una idea ávida que elaboró la vida a destiempo
para dejar nuestro encuentro impreso en el camino.


Quizás fue mi dirección en plena encrucijada
que advirtió tu alígero perfume como si fuera mío;
incitantes aromas que dejaron a mi vida despojada
de las malezas del miedo cuando germina el desafío.


Quizás fue la tenue luz encendida en tu mirada,
la que dirigió mi tropel de pisadas hacia tus pasos,
para hacerse en mi vida la estrella iluminada
que me guió directamente a ti, sin más retrasos.


O quizás fue la suerte que se nos acercó enmascarada,
tocando nuestras vidas con sedosas manos de misterio,
en su trayectoria indescifrable, repentina e insospechada,
acercándonos como un bello regalo o un bendito premio.



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Nancy Santiago Toro
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