Monday, May 4, 2015

Recuerdos de una madre




Recuerdos de una madre







Recuerdos, tesoros de mi mente,
nacieron el día que naciste, y entre
hoy y ese día aún se hace latente
las marcas que florecieron en mi vientre.

Te contaré que intenso era tu llanto,
el que calmé con tiernas palabras,
y cuando no inventé algún canto
de alegría para que no llorarás.

Aprendí a narrarte bellas historias
de grandes Reyes cuando no dormías
y gocé con tus sonidos de euforia
cuando con mis muecas te reías.

Advertí que deprisa crecías
al verte dar tus primeros pasos
y en afanosos tropiezos caías,
pero nunca te faltaron mis brazos.

Y como olvidar aquel sonido

que retumbo como un eco en mi alma,
manantial de lágrimas desprendido
al oírte llamarme, ma…ma.

Ni hablar de esas noches largas
llenas de pesar cuando te enfermabas,
horas de insomnio, horas amargas,
mientras tú en mis brazos te arrullabas.

Me enseñaste todos los roles
que en esta vida pueden haber.
Y hasta olvidé los protocoles
cuando te tuve que defender.

Hoy son los recuerdos más divinos
de un amor que siempre ha de ser.
Es el amor de madres por sus hijos,
amor que algún día habrás de entender.




Nancy Santiago toro
Derechos Reservados©



Esperando a que regreses







Esperando a que regreses




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Cuando regreses con tus pasos ya cansados
cruzarás el portal que te estuvo esperando,
en un silencio eterno quedaremos abrazado
y sabrás que en este silencio te viví amando.

Se enturbiarán tus ojos al mirar aquellas fotos
que perpetuaron momentos y rostros callados,
reventarán en nuestras mentes recuerdos muy remotos
al mirarse nuestros ojos de lágrimas empapados.

Cuando regreses mis cabellos ya plateados
esperarán tan sólo un dulce beso de tus labios,
me apretarás muy fuerte, me tomarás las manos
y balbucearás perdones que ya estaban olvidados.

Recogerás de mi lado aquellas viejas cartas
que quedaron amarillentas, opacas y arrugadas,
pues de tanto leerlas habrán de quedar hartas,
mas mis lágrimas te dirán porque aún las tengo guardadas.

Cuando regreses si estoy moribunda en mi lecho,
revestiré con súbito gozo un amargo dolor,
porque sé que llorarás recostado aquí en mi pecho
y me pedirás, ¡no te marches, no te marches mi amor!

Y se regocijará mi alma con los ruiseñores.
Alzaremos nuestro vuelo en el cielo esclarecido,
porque sabré que es cierto que aún existen amores
que como palomas logran volver a su nido.




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Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©


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Qué importa








Qué importa




  




Qué importa cuánto me quisiste
o cuántos días y noches pasaste a mi lado,
si del amor que me diste
solo recuerdos bellos he guardado.

Qué importa cuánto te he querido
o cuánto dolor me habrás causado,
si para cuando hayas partido
seré una historia más de tu pasado.

Qué importa si cierro mis ojos
en un impulso profundo y desbocado,
para capturar un beso de tus labios rojos
y dejarlo para siempre en mi corazón guardado.

Qué importa si el cielo llora estrellas
y si en mis ojos hay lágrimas rodando,
si tan solo esas rosas bellas
desde lejos nos están mirando.

Y qué importa si escribí versos
bajo este cielo inmenso y estrellado,
si tan solo sabrá el universo
que con tristeza se los escribí a mi amado.




 


Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©







No existía, me exististes

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No existía, me exististe



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No existía, me exististe
en el camino del estreno.
Mi vida como oleada verde
arrimaba a tu azul amplexo,
armónica hacia tu íntimo paisaje
por la ruta del silencio
y ascendente hasta el desenlace
dichoso del rotundo estruendo,
sobre la quietud de la compasiva tarde
que me cedía el paso hasta tu pecho.
Allí, donde reposaban mis palomas;
mensajeras fieles de mis sueños,
tentando el origen de palabras,
desde el candil de los deseos.



Luego una curva en medio de la nada
y deslizaron nuestras almas en momentos,
ni un ayer ni un mañana
que detuviera el brío del trayecto
al escalar la oferta de fragancias
que llevaban a la cima del ensueño,
para besar las gamas de colores;
regalo inmaculado del generoso cielo.



Empapados de horizontes nos saciamos,
nos vivimos simples, sin excesos
y moldeamos al amor en literatura,
con la tinta en un suspiro al descubierto
para colgar el latido en la mirada,
parpadear la danza del incendio;
movimiento que hoy quema y arrebata
con locura apasionada sin remedio,
que me hace vida plena que te habita,
que te hace esencia de mi cuerpo.




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Nancy Santiago Toro

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Al fondo de la distancia






Al fondo de tu distancia






Me arrinconas al fondo de tu distancia,
me despedaza el silencio de tu olvido,
enmudece mi amor tu nostalgia
y atrapada en la boca de este abismo...

Me sostiene la razón divisoria
entre el ayer y el sentimiento vivo,
porque son más fuertes tus memorias
cuando en mí estás cautivo.

Mas en tu libertad de viento indomable
pasarás por mi lado como si no vieras
que ceñido a tu recuerdo inolvidable
viviré contigo, aunque no me quieras.






Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©




A mi madre







A mi madre





Es mi madre como el capullo que florece
tanto en el invierno como en primavera,
es también como el tallo que reverdece
siempre erguido en la pradera.
Es mi madre como la gota de rocío
que sutilmente refresca mis mañanas,
es como el calor que ahuyenta el frío,
aunque de mí este lejos o cercana.
Es como esa lluvia silenciosa
que enjuaga lágrimas en mi cara
y es como esa fuerza milagrosa
de un ángel de Dios que nos ampara.
Es ella como el sol que me calienta,
irradiando incansable su ternura,
es como esa suave brisa que alienta
y en un soplo se lleva mi amargura.
Es como esa estrella en el cielo
que entre muchas brilla con más gana;
la misma que me guía con celo
aun cuando su luz vea lejana.

Y es mi madre el amor hecho verso,
inspirado por una hija que la ama;
amor que trasciende el universo,
pues la llevo en el corazón y en el alma.






Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©