Sunday, May 3, 2015

En sincrónico remanso (Soneto)

Imagen



En sincrónico remanso




Imagen



Se acomoda la noche sobre el día
y degusta la luna los ambientes
de amantes con perfiles impacientes
que apasionan sus pieles en porfía.

En mítica batalla las caricias

agitan sus deseos indefensos,
en convulsión de tactos tan intensos
que detonan vibrantes impudicias.

Y tú y yo como estrellas en los ojos

rutilando el amor en los desvelos
que oscila la nostalgia sin descanso.

Y acoplando una cáfila de antojos

en la fusca distancia paralelos
para ser en sincrónico remanso.












Imagen

Nancy Santiago Toro

Derechos Reservados©

Imagen


Hay una calle

Imagen




Hay una calle



Imagen



Hay una calle...
desde el albor hasta la noche,
continua, sin medir su alcance
al buscar tu incógnito sendero,
inacabable como línea
que se incorpora al mundo,
llena de una áspera distancia
cuando de ella estás tan lejos.
Curvas formas que tienen la rutinaria
vestimenta del luto ante la aurora,
por prescindir de tu paso en su trayecto.
Hay una calle... abierta
entre alturas y hondonadas,
desde mi ventana la contemplo
inmóvil, en su largo aparenta
ir sin frenos, zigzagueando
su negra cola en lo lejano
y sin saber hacia dónde entre los cerros.
Se extiende con acento de roca
por los quietos lagos, intenta
encontrarte en sus silencios,
mas sin nada prosigue su paisaje taciturno
por letárgicas colinas y barrancas,
con la callada partida de los muertos.
En mis ojos es como una honda grieta
posible entre nubes blancas,
es raíz parduzca que va rasgando el cielo.
No obstante, se tiende en el regazo
de los valles que parecen bisbisar
con los ríos, con el viento
y solo halla el lenguaje de esas cosas
que tiemblan dentro de un azul discreto.
Penetra en los vacíos de algún modo,
rebuscando entre neblinas tu reflejo
y más se pierde...
como cicatriz negra en solitario,
hasta que la lluvia vuelve
con visita de nostalgia
a ser compañera en movimiento,
que pudiera ser su lagrimal sin pausa,
entretanto se disipa su silueta
en otro espacio. Mas siempre veo
a una calle hacia adelante,
desde otra mañana hasta el ocaso
como un rastro de ceniza
que asciende, huyendo de esta tierra
hacia ti con temprana ruta sin regreso.






Imagen


Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©




Imagen




Plegaria





Plegaria

Imagen


Padre, tal vez no debí quererlo...,
cuando su naturaleza de mundo
se adentraba en mi camino,
con una meta blanca, sin días
sin programas...mas con aquella
entrega exclusiva de latidos
que me hizo sentir y soñar el ansia.
Quizás, fue que abrí la puerta
de algún otro destino,
por no ser yo por quien tocaba
y ya no supe, Padre, con el corazón
no supe distinguir ese instante en lo divino
y sin más, me lo llevé hacia el alma.
Pues con solo ver sus ojos en los míos
traspasó todo un sol a mis entrañas,
un zigzagueo de sus venas
por mis sentidos,
Padre, dejó caer tu propio
cielo en su mirada
y quedé tan atrapada en sus instintos,
que me sentí una ladera en su montaña.
Mas no sé, Padre, si Tú lo habías escrito
o si fue que volteé un segundo en marcha
y sin darme cuenta dañe el planisferio
de tus cosas, cambiando presta el panorama,
tergiversando una historia de tus dedos
para hacerla mía entre vivencias y etapas.
Pues lo amé con ese repentino beso
que une dos vacíos;
el que por ser tan hondo no se arranca,
lo amé con la sonrisa del brillo cristalino
que juega con humedad entre palabras
y con las formas del amoroso sentimiento
que rodean la vida y nos hace ver ensoñadas
primaveras sobre escarchas,
para luego ahogarse en el fondo de su frío
y rodar... rodar sin más color en lágrimas
al beber lentamente su crudo invierno;
el más intenso que se vive, mientras pasa.
Esa agonía con nombre y los recuerdos
que confiscan tantas noches y mañanas
en los laberintos de un olvido
que sucumbe porque todo,
todo Padre es añoranza.
Y heme aquí, una vez más contigo
y con esta inmutable cicatriz contada,
yo... yo quizás nunca sepa si lo habías escrito,
pero yo lo amo y Tú bien sabes de ese amor
como también de la razón que impulsa
todo lo que siento en mi plegaria…


http://www.mundopoesia.com/foros/temas/plegaria.545824/







Imagen


Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©


Imagen


Hablando en silencio

Imagen




Hablando en silencio



Imagen



Aprendimos a hablarnos en silencio
y ha sido tanto el lenguaje compartido
que al dialogar sin ortología de palabras,
hemos expresado lo que imbuye el alma
directo a los sentidos y hemos
escuchado el bullicio de la sangre,
la voz del ánimo y la resonancia
del sentimiento nuestro que se escucha
con solo convulsionar el rojo del latido.
Con el mutismo que ha sido el rumor
que esparce el corazón que calla
al trasmitir el interior de cuánto digo;
un llamado decorado con tu nombre,
el que oyes, aunque deje atrás el grito,
el mensaje sin reservas que aún estalla
la intensidad del sentir en tus oídos
y a la vez tu acento que hasta mí
se allega húmedo, cuando hablamos,
aunque tenga las galas del léxico
que se exhibe como escultor
de íntimas frases, sin las reticencias
en el vocablo callado de lo dicho.
Sin la gresca, sin los rodeos
y sin las barreras evasivas
del idioma que resultan en desvíos
hacia el dolor que cobra la factura,
si se rompe esta conversación contigo.
Por eso sigue hablando con el silencio
de las ausencias, que yo te escucho...
Sabes que te escucho a cualquier altura,
aún cuando callen todos los sonidos.




http://www.mundopoesia.com/foros/temas/hablando-en-silencio.544718/









Imagen



Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©


Imagen




El cuerpo del amor






El cuerpo del amor








El cuerpo del amor es un recóndito misterio
cual fontana de frío y de calor, da sorbos de escarcha
en su invierno, tragos de fuego si arde como el sol.
Sus ojos son dos llamas en calma o desespero,
son gemelos en acción que rocían la vida entera
si su brillo, de pronto, ennegrecido es otro adiós.
Sus manos, dos rutas para tocar el cuerpo, o el alma
si ostenta algo mayor, con una fiesta de caricias
o un desierto intangible que se extiende para dos.
Su boca es posada para la inventiva de los labios
que rozan el beso tibio que desiste o aventura,
es el molde del placer y de su magia laboriosa.
Calzados por los sueños están sus pies de seda,
flotando libertinos con la esperanza y con la duda;
brioso vuelo en la jocundidad del tiempo
si no llegan a las costas de la pena y caen como la lluvia.
Lejos de su cuerpo, al amor, con prudencia lo contemplo
y figura un pozo de recuerdos entre luz y sombras
para subir y descender con el pensamiento nuestro,
pues allí es donde su esencia nos pertenece silenciosa.




http://www.mundopoesia.com/foros/temas/el-cuerpo-del-amor.543618/













Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©









Tabla cortesía