Friday, April 24, 2015

Arrullo de nostalgia






Arrullo de nostalgia







Cuando el día rueda con tu cuerpo,
hacia el rastro de la tarde en despedida,
con un adiós como crepúsculo en descenso
que deja un mapa de nostalgia en mis mejillas,
sabe alcanzarme tu undosa mirada
de alborozado mar sobre el vuelo de la brisa
al verter tu presencia como sinfonía profunda
de arrullos temblorosos que acarician.
Te siento, agrandas mis espacios
como si fuera de cielo tu anatomía
voy hacia ti, nube hacia tus brazos
para descender juntos en cada gota de llovizna;
fuente celestial que a nuestra sed se aúna
para mitigar la necesidad que nos afirma.
El marco de amor que al corazón rodea
y sostiene sin cansancio, la retina.
Cuando la noche va ocultando tu estrella,
porque el tiempo impone a tu destello
un descanso ineluctable entre rendijas,
respiro y se anuda tu luna con mi alma
y a mi pecho tu fragancia de melancolía,
inventamos un refugio en mi almohada
y a mi sueño dionisíaco te cobijas.
Las sombras con temblor en la ventana
son brumas de tristeza momentánea
que se abrazan, son las tuyas, son las mías.
Cuando extraño tu ser con la fuerza universal,
que insiste por un momento, en un ahora
la distancia que se quiebra,
empequeñece, te aproxima
por los atajos invisibles y angostos
que hallamos en los rincones de la vida
y de nuevo tus besos en el nido de mis labios
son bandada de gaviotas
revoloteando en sus orillas.









Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©






Un te quiero unido a tu nombre







Un te quiero unido a tu nombre






Callar la algarada del amor que por ti habla,
apretar su voz de historia hasta enmudecerlo
o girar nuestro encuentro por aquel entonces,
donde tu solo camino buscaba mi trayecto
y aplacar la hoguera colindante de dos corazones
que desvelan de pasión bajo el mismo cielo.
Sembrar los ojos en el sueño de la luna
y en blanco permanente mirarnos,
ángeles ausentes al fondo de un reflejo.


Obviar el idilio que propulsa en la sangre
y extiende como mecha que detona el tiempo
como vocablo encendido en las miradas,
cuando platica su emoción con el silencio
al revelar el fulgor del sentimiento desde el alma
con la hondura de la luz que guarda el universo;
fragor sigiloso que revela franqueza sin palabras
o impulso estentóreo que no precisa del habla
cuando expresa transparencia en unos versos
con pulso de campana que intensamente llama,
en alborozo repetido para hacer vibrar tu pecho.


Encerrar una zaragata de sentidos, no puedo,
si su fuero intrínsico no entiende de prisiones,
aunque procure la razón esa amatoria batalla
con el encaprichado guerrero del tormento;
lucha pérdida al escapar un te quiero y es la paz
que posibilita el grito de la vida en los senderos
como explosión que rompe el mutismo del espacio
o chispa que lo puebla al unirlo con tu nombre.











Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©






Después de un Chanel nº5






Después de un Chanel nº5







Esta cochina vida otra vez resuelta
a hacerme la existencia un yogurt,
hombre que a duras penas
puede buscar encargos
sí, esos que olvida en un presunto bolsillo roto,
aún cuando lleva la lista de las miserias
que preciso, en su mano con anillo de diamante.
Tarda tres horas inexplicables,
llega con un tufo cualquiera,
sin memoria, otro cuento
y una marinada encima con ron;
nada de lo que mandé a pedir
para un guisado de pollo y gallina
que me está haciendo agua la boca.
El gallo… si viene del corral,  
pero con excusas; las baratas y onerosas,
porque según él, las altas temperaturas afectaron
la producción industrial y agrícola,
el valor del combustible aumentó otra vez
una décima
y la jodida inestabilidad
del ingreso per capita,
si, sí… digo yo,
la reforma energética que arde
en el bar de al lado,
bueno, en eso si gasta el desmemoriao
cuando paga el subsidio de esas meretrices
que solo sirven para un caldito frío y “vete”
Este cansancio mío con su economía,
los cambios climáticos,
y su jeringada política…  
Mejor dicho la maldita suerte
que deja unas flores
perfumaditas de Chanel nº5 en la puerta
una invitación para cenar,
la excitante desvelada que ultima
en orgasmo con un mal parido
que ni siquiera remembra








Nancy Santiago Toro
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