Friday, March 13, 2015

Necrópolis de silencio











Necrópolis de silencio



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Esta ingente pena que desgarra y no concibo
se vuelve cada día un ancla en la costumbre;
una sombra alienada que de mí se ríe,
un cerril fantasma que sofoca y me sacude.


Mi gélida alma es un necrópolis de silencio,
un soledoso paisaje de polvorientas alegrías,
un espacio donde no pasa ni siquiera el tiempo,
porque hasta el solitario paso, perdió la vida.


Mis latidos otrora iban como trinos en el cielo
como tibios besos de ilusiones encendidas,
que reventaban en pasiones a destiempo,
arrancando de la carne efluvios de delicias.


Mas se allegó el cruel destino en desconcierto,
zarandeando los cimientos y techumbres,
dejó este ataúd de soledad como aposento,
un exánime grito de muerte que nadie oye,


a las ráfagas de aire como latigazos del lamento;
a dos enamorados mirando entre barrotes,
con un castigo que desmenuza hasta los huesos,
con una muerte lenta… ¡que Dios nos salve!







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Nancy Santiago Toro
Derechos reservados©



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Humildad (Frase)








Humildad

(Frase)








Si hay un brillo en lo poco que sabemos
es porque desde el comienzo fuimos polvo.












Nancy Santiago Toro
Derechos de Autor©









Elegante mano






Elegante mano






¿Cuál es el poder que se adhiere a tu mente?
Con ese afán de guerra de matar los sueños,
que no miras que fuiste un día pequeño,
 que hasta el paso aprendiste por la suerte.

La vida te atrapó en sus remolinos;
colgado como marioneta del quebranto,
te arrojó al suelo como hombre altivo;
tu sombra enardece tu propio encanto.

Como huracán destruyes lo que tocas,
justo al centro, tu ojo asesina de soslayo,
con los vientos haces navajas afiladas;
traspasan puntiagudas en repetido acto.

Tu nombre deja el brillo cuando hiere
como lustroso oro para cautivar los ojos,
mas el resplandor que libera es tan fuerte,
que a ciegas se recogen los despojos.

Como último y primero en las vidrieras
con esa piedra de arrogancia; solapado adorno,
que gira y gira sus estéticas exigencias;
las mismas que llenaron tu pasado con decoro.

Por los caminos retóricos orillados de ignorancia
exhibes tu birrete de rey, de poeta y sabio,
mas sin el doctorado de la vida, la simpleza
de levantar el brazo del intento con elegante mano.

Pues aquí, en el insondable mar del saber
vamos todos como distinguidos náufragos.








Nancy Santiago Toro

Derechos Reservados©