Saturday, March 7, 2015

Tu breve huella

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Tu breve huella


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Yo sé que no hago cuentas del pasado,
esa nunca ha sido mi destreza;
el futuro siempre al frente agarbado
lleva mis manos, mis pies y mi cabeza.

Yo sé que a la vida bebo gota a gota;

saboreo el sabor de cada momento,
y si tengo que beber la amarga derrota
esta no será de eterno sufrimiento.

Sé que me he levantado del suelo tantas veces

hasta volver a tocar las estrellas en secreto,
y de nuevo mi cuerpo erguido, sin dobleces
se viste de coraje para el nuevo reto…

En una vasija mis buenas intenciones,

con una fuente de amor adentro,
con un arco iris de nuevas ilusiones
salgo como el día a un nuevo encuentro.

Y voy sembrando afanosa mis semillas,

abonando con sincero amor la tierra,
para cosechar las cosas más sencillas;
en esa libertad mi corazón se aferra.

Mas yo no sé si colgaré de tu memoria,

si besaré con ternura tu pensamiento
o si me encontraré en remota trayectoria
y volaré sin rumbo en el vacío del viento.

Tampoco sé si dejarás una puerta abierta

o si a mi paso tu vida se me cierra.
No sé si mi presencia aún en ti despierta
o si estoy muerta y la ausencia ya me entierra.

Mas solo sé que si viviera otro mañana

si llegarás otra vez como fugaz estrella,
volvería a contemplarte desde mi ventana
para sentir nuevamente… tu breve huella.



http://www.mundopoesia.com/foros/temas/tu-breve-huella.405942/


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Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©

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Un lazo de amistad en la distancia (Dueto)

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Un lazo de amistad en la distancia


(Dueto con José Daniel Muñoz Espinoza)








Eres mi entrañable amigo en la distancia,
vives en mi corazón con contenido,
con la fuerza que define la constancia,
con el honor de tener a un ser querido.


Si te busco, si te extraño, si te siento,
si sólo un poco de tus letras te pido
es porque mi alma necesita el aliento
que en tu versar exquisito he obtenido.


Tu lenguaje me brinda con elegancia
paz y esperanza si estoy en tempestad;
y sabes calmar la fiera circunstancia
si me acecha con miedos la soledad.


Con docilidad y atenciones discretas
te proveo mi hombro de tinta virtual,
lleno de luces, impulsos y letras…
expresiones de mi entrega fraternal.


Amigo fiel, erudito caballero
que cruza la más profunda inmensidad,
para pender del cielo como un lucero
y guiarme en los tiempos de oscuridad.


Una palabra tuya o un comentario
resplandece indeleble en todas mis noches,
forman las notas escritas en mi diario
y lo embellecen como lo hacen tus flores.


Siempre atiendes mis halagos o reclamos
como si hablara una voz angelical
y no importa que lejos o cerca estamos
tú me cuidas como amiga de cristal.


¿Cómo no escuchar tu voz cuando me llamas?
¿Cómo evitar la nitidez de tu ser?
Sería arrancarle a un árbol sus ramas,
privarlo de aire y dejarlo fenecer.


De lejos eres la estrella que más quiero,
de cerca el tacto ausente es intimidad
y dentro de mí el amigo verdadero
que entiende los principios de una amistad.


No existe mar, montaña o tierra sin fin,
en nosotros no existe distancia oscura.
Nos une un sentimiento y pensar afín;
fundamentos de una amistad que perdura.






Autores

Nancy Santiago Toro
José Daniel Muñoz Espinoza

Derechos Reservados©






Contigo aprendí (Dueto)


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Contigo aprendí


Por los autores
Raúl Salcedo y Nancy Santiago Toro



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Contigo aprendí a ser la tibia luz en lo sombreado,
a ser como la jovial sonrisa que detiene el llanto,
a deslizar sobre tu cuerpo y en amoroso canto
mi ola de deseo en continuo estallido enamorado.

Contigo aprendí a ver todo el entorno oscuro más claro,
a percibir una lágrima como un beso apurado,
a escuchar en el silencio un te quiero no pronunciado,
y a ver en tu rostro bello que me quieres sin reparo.

Contigo aprendí a caminar nuestro tiempo más despacio
para arrullar con ternura toda tu vida en mis manos,
y que al unirse nuestras almas en un roce de labios,
tú desnudas tu mundo en la superficie de mi espacio.

Contigo aprendí que todo puede verse tan perfecto,
aunque se nuble el cielo y opaque de dolor el tiempo;
a deleitarme en cada beso con amor sin destiempo,
aunque las estaciones cambien y causen otro efecto.

Contigo aprendí a ser brisa que perfuma tu sendero;
ser desnudo paisaje que reanima tu descanso,
y a ser la corriente excitada y el plácido remanso
que te hace disfrutar la fuerza del amor verdadero.

Contigo aprendí a vivir con gran arrojo cada tramo;
a fabricar siempre lo bueno y a deshacer lo malo,
y que del contenido de la vida el mejor regalo
es entender que tú eres la mujer que realmente amo.

Contigo aprendí a llevar un ramo de variados sueños,
a florecer sus imposibles en el crucial destino;
y a ser la infinita huella que se aferra a tu fiel camino
para no resbalar en la calzada de los ensueños.

Y contigo aprendí todo lo aprendido sin cordura,
pero a ser más fuerte con el ignorante pensamiento,
porque sé que hallé contigo el completo conocimiento,
de que puedo amarte con toda mi razón y locura.



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Autores

Nancy Santiago Toro
Saul Salcedo

Derechos Reservados©



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La causa de tu recuerdo






La causa de tu recuerdo




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Será el frío que me quema,
el que impregna tu piel a mi recuerdo
y que aviva inquieta esta llama,
que dejó por ti mi corazón latiendo.



Será la frescura del viento
que arrima a mi cuerpo su caricia,
reviviendo tus manos en mi pensamiento,
aferrándose a mí con alevosía.



Será la humedad de la lluvia,
la que confunde a mis ojos con sus gotas,
por no decir que han llorado lágrimas
que hablan de tu olvido en mi memoria.



Solo sé que es esta triste soledad,
la que me hace palparte a lo lejos
y la que que hace evocar con ansiedad
lo que nos hace sentir y no vemos.




http://www.mundopoesia.com/foros/temas/la-causa-de-tu-recuerdo.404650/




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Nancy Santiago toro
Derechos reservados© 




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Quisiera amarte



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Quisiera amarte





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Quisiera amarte en la blancura
para dejar contigo un rastro de colores,
donde armonice el deseo y la ternura
y no marchiten lentamente las pasiones.


Quisiera amarte también en la penumbra,
en la superficie escarpada de la noche
y fulgir con los destellos de la luna
las íntimas memorias de nuestros nombres.


Quisiera amarte sobre el tiempo,
sin urgencias, sin esperas, sin demoras
y desplazar las estaciones de nuestros cuerpos
en la apasionada corriente de su incógnita.


Amarte incluso en las sombras de la muerte
y si aún allí nos abrazara inopinada vida,
amarte sobre los briosos aires transparentes
que en su rumbo no descansan ni fatigan.


Y entonces verías nuestro amor surcar el cielo
sobre una alfombra de nubes fugitivas
hacia la ruta remota de lo eterno,
si es que a amarme un día te animas.








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Nancy Santiago Toro
Derechos reservados
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