Tuesday, March 3, 2015

Para mi corazón









Para mi corazón








El amor acechaba en cada esquina,
su sonrisa era rosa abierta perfumando.
Cada pétalo era una llama encendida
atrapando con su fuego a cada humano.
Yo desde mi guarida percibía
su falible y grácil coqueteo inesperado
y la razón en bélica hazaña impedía
las intenciones de su empeño enamorado.
Evité inconexas entradas y salidas,
desvié espacios abiertos y cerrados,
me detuve en el rumbo a la deriva
que llevaba a momentos inexplorados.
Fui peregrina en los caminos de la vida,
eludí sus trampas, su inminente acecho,
esquivé derechas con izquierdas,
bloqueé su paso para no encontrarlo
para que no te hiciera un hueco o una herida,
para que no te traspasara un te amo.
Tú, corazón, jugabas con la inocencia cada día,
aunque la juventud maduraba en tus rasgos,
tus latidos en el utópico suelo de la fantasía
ignoraban la picardía al otro lado.



El amor flotaba como brisa clandestina
en la mirada, en la palabra, en el tacto,
yo como la corriente del río huía
hacía el rumbo furtivo e inexacto.
Inagotable energía nos invadía,
éramos  rayo y trueno sincronizados,
hasta que vimos de frente su osadía,
y una flecha en nosotros perforando.
Cupido, le llaman a ese ángel de leyenda
a ese mito o realidad de sentimiento extraño;
sutil y pequeño cuando llega…,
mas cuán grande puede ser su estrago.


Nos atacó con un beso en la mejilla
con la dulzura inquieta de sus manos,
con el magnetismo que alcanza la pupila,
con la magia del suspiro en los labios.
Y sedujó con mimos a la conciencia,
fuimos marionetas sometidas a su antojo,
así fue que conocimos al amor y su grandeza
y hoy sólo somos sepulturas del destrozo.











Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©





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